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Pueden distinguirse dos tipos de
aceite: los vírgenes y los refinados. Los primeros son los
extraídos mediante "prensado en frío" (no más de 27 ° C),
conservando el sabor de la fruta o semilla de la que son
extraídos.
Otro método consiste en la centrifugación a 3.200 rpm y
filtración a no más de 27 °C, método que se denomina
“extracción en frío”. Finalmente se aplica un proceso físico
(como la decantación durante 40 días) para separar los
residuos más finos.
Por ambos métodos se obtiene el aceite de oliva virgen, un
líquido transparente verdoso, de sabor intenso y con una
acidez entre 1° y 1,5°.
Los aceites refinados son aquéllos que se someten a un
proceso (refinado) y desodorizado que permite obtener un
aceite.
Esta técnica suele utilizarse para modificar aceites que no
son aptos para el consumo humano.
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